LOS CAPRONI BERGAMASCHI Ca.310 «LIBECCIO» EN EL PERÚ (Parte 1)

A mediados del año 1937 el entonces Cuerpo Aeronáutico del Perú se alistaba a recibir un lote de seis aeronaves de bombardeo medio Caproni Bergamaschi Ca.135 “tipo Perú” adquiridas a la Societá Aeroplani Caproni S.p.A. a fines de 1936. Esta adquisición fue el inicio de un proceso de renovación de material aéreo  que buscó reemplazar aquel material adquirido durante y en el aftermath del conflicto con Colombia y que, debido a los avances en aeronáutica durante la segunda mitad de la década, habían quedado obsoletos, como fue el caso de los cazas Nieuport-Delage NiD.121C.1, los bombarderos Caproni Ca.111 y los monoplanos de observación y ataque Potez 390A.2.

A fines de julio de 1937 en Nápoles se embarcó a bordo del vapor SS Gloria Stella con rumbo al Callao el cargamento conteniendo los seis bombarderos Ca.135 destinados al CAP. Este buque trasladó también una docena de cazas FIAT Cr.32 pertenecientes a la Pattuglie Acrobatiche de la Regia Aeronautica[1] así como un solitario bimotor Caproni Ca.310[2], aeronaves enviadas por el gobierno italiano con el fin de representar tanto la capacidad de sus hombres como la de su industria aeronáutica durante la Primera Conferencia Interamericana de Aviación, importante evento aeronáutico llevado a cabo entre el 15 y el 23 de setiembre de ese mismo año. Tras el arribo del Gloria Stella al Callao a mediados de agosto, las aeronaves fueron desembarcadas y trasladadas a las instalaciones de la “Fábrica Nacional de Aviones Caproni Peruana”, contigua a la base aérea “Las Palmas”, a fin de iniciar su ensamblaje.

Mecánicos e ingenieros de la FNA posan delante de el "demostrador" I-ABM. Un Ca.135 del CAP se divisa al fondo. (Foto: Torrezan vía Chiappe)

Mecánicos e ingenieros de la FNA posan delante de el «demostrador» I-ABMA. Un Ca.135 del CAP se divisa al fondo. (Foto: Torrezan vía Chiappe)

Los Ca.310 “Tipo Perú”

A los pocos días de su llegada a Lima el personal de la FNA Caproni completó el ensamblaje del Ca.310 I-ABMA, dejándolo listo para iniciar las pruebas de demostración ante las autoridades del CAP, que buscaban un reemplazo para los cada vez más obsolescentes monoplanos parasol Potez 390A.2. El display impresionó a los oficiales, y poco después el más alto órgano de dirección de CAP, la Comandancia General de Aeronáutica, dispuso la formación de un comité técnico, compuesto por oficiales y subalternos, con la finalidad de someter al bimotor Caproni a una evaluación exhaustiva. Con la información económica suministrada por la firma en Italia,  completado el proceso de evaluación de la aeronave en Lima y tras la comparación con opciones existentes en el mercado, el comité concluyó en su informe que la aeronave cumplía con los parámetros requeridos por el CAP, en merito a sus adecuadas características, su fórmula de construcción mixta que no presentaba problemas para su construcción y la “disponibilidad inmediata” expresada por el fabricante, y recomendó la adquisición de un lote de aeronaves así como la licencia para su fabricación. Este mismo informe, sin embargo, contenía una serie de enmiendas que el fabricante debía realizar como condición para su adquisición por parte del CAP, siendo estas las siguientes:

1.- La instalación de una torreta defensiva dorsal dotada de un arma calibre 12.7mm, con 250 tiros.

2.- La instalación de cuatro contenedores de bombas antipersonales o Spezzoniere per cariche esplosive a frammentazione o incendiarie, localizados dentro de la bodega de bombas, con capacidad para cargar 50 ingenios de 2 kg. cada uno.

3.- La provisión para la instalación de ametralladoras, bien de calibre 7.65mm[3] como de 12.7mm, en los bordes de ataque de las raíces alares, con capacidad para 500 y/o 250 tiros cada una, según fuese el caso.

4.- Instalación de ventanas de observación adicionales en el vientre y en la parte posterior del fuselaje.

5.- Instalación de motores con giro de hélice opuesto, con la finalidad de eliminar el pronunciado torque o guiñada adversa, presente en el modelo de serie evaluado.

Aeroplani Caproni, notificada con la intención de compra y requerimientos del gobierno peruano, se comprometió a realizar las modificaciones requeridas arribándose a un acuerdo, plasmado un contrato, firmado en el mes de marzo de 1938, para la compra de 16 aeronaves Ca.310 así como la licencia de producción del modelo en una operación ascendente a un monto total de £. 7.815.000 Liras Italianas ($ 679,000 dólares americanos, o un  precio individual aproximado de $42,437). Ambas partes, asimismo, acordaron que el plazo máximo de entrega de la totalidad de la orden sería de seis meses a partir de la firma del contrato.

Meses después de la firma del contrato la CGA resolvió enviar una comisión de oficiales del CAP a la planta de Caproni en Taliedo, Milan, en donde se llevaba a cabo la fabricación de los dieciséis ejemplares destinados al CAP, con la finalidad de supervisar su construcción, así como posteriormente asegurar que las características de estas se ajustasen a lo estipulado en el contrato. Dicha comisión estuvo integrada por el Comandante Pedro Canga, veterano del conflicto de 1932-33 entre Perú y Colombia, el Teniente Comandante César Álvarez Guerra, el Capitán Ricardo Vigil Morey así como los Sub Oficiales Jefe Maestro Alfredo Icaza y el S.O. 1ra Luis Villanueva. Este grupo arribó a la ciudad de Milán a principios de noviembre del año 1938 y de inmediato se apersonó a la planta Caproni en Taliedo a fin de cumplir con las funciones encomendadas por el CAP. Grande fue la sorpresa al verificar que apenas si se habían iniciado las labores en el pedido peruano, excusándose la compañía en la falta de materias primas causada por cuellos de botella en la cadena de distribución de las mismas hacia la fábrica. Frente a esta realidad, y viendo que dado a las condiciones su estadía en Italia se vería inevitablemente extendida, Canga solicitó el permiso de los gobiernos peruano e italiano para programar una serie de visitas a las diversas unidades de la Regia Aeronáutica y los centros de industria aeronáutica ubicados en las proximidades.

Tras resolver la compañía el déficit de las materias primas y tras ponerse en marcha la producción de las aeronaves, fue a fines del mes de marzo de 1939 que el último Ca.310 destinado al CAP abandonó la línea de producción, completándose poco después el proceso aceptación de los 16 ejemplares que componían la orden por parte de la comisión. Así, los Ca.310 Tipo Perú, denominación dada por la Caproni a la serie destinada al país sudamericano, quedaron listos para su traslado a Lima, iniciándose el proceso de desarmado y embalaje de las estructuras para su posterior embarque por vía marítima con rumbo al Callao.

Es menester precisar a continuación la relación de modificaciones implementadas por la compañía  en la serie:

1.- La instalación de una torreta defensiva Caproni-Lanciani Alfa 2, equipada con una ametralladora Isotta Fraschini “Scotti” calibre 12.7mm en lugar de la torreta Breda tipo “L” con una Breda-SAFAT calibre 7.7 que equipaba a la serie original.

2.- La instalación de motores Piaggio P.VIIc Stella de giro opuesto, eliminándose de ese modo el marcado torque del modelo original y prescindiéndose de ese modo de la necesidad de extender en 10 cm la sección externa del ala derecha con la finalidad de compensar el guiño o torque.

3.- Se crearon un total de cuatro nuevas ventanas de observación a ambos lados del fuselaje.

4.- La instalación de cuatro contenedores de spezionere o bombas antipersonales de 1 y 2 kg.

Las aeronaves estaban equipadas con un completo instrumental de navegación, de última generación, así como de un equipo de radio transmisión Marconi modelo RA 350/1, un receptor Marconi AR-5, una batería anódica modelo “B”, un cronógrafo de retorno y una mira de bombardeo Jozza modelo U.3.

Completados los trámites burocráticos, el 20 de abril de 1939 se inició, en el puerto de Génova, el embarque de las cajas a bordo del vapor SS Amsterdam. Un total de 15 aeronaves fueron subidas a bordo de dicho buque, mientras que la restante permaneció en territorio italiano. La razón de esta decisión fue la autorización de la CGA al pedido del jefe de la misión Peruana, Comandante Pedro Canga, quien había solicitado el permiso de la superioridad para trasladar esta última aeronave mediante un “Raid” que uniría Italia y el Perú. Así, este Libeccio fue enviado al centro experimental de la Regia Aeronautica en Guidonia, a las afueras de Roma, para iniciar los preparativos para la ejecución del “Raid”.

El Cdte. Canga posa junto a un Ca.310 Libeccio de la Regia Aeronáutica, similar a las ordenadas por el CAP en 1938 (Foto: archivo autor)

El Cdte. Canga posa junto a un Ca.310 Libeccio de la Regia Aeronáutica, similar a las ordenadas por el CAP en 1938 (Foto: archivo autor)

Caproni Ca.310 matricula civil OB-GGF en Guidonia, Roma, durante las pruebas previas al inicio del "raid" Roma-Lima. (Foto: Internet)

Caproni Ca.310 matricula civil OB-GGF en Guidonia, Roma, durante las pruebas previas al inicio del «raid» Roma-Lima. (Foto: Internet)

[1]Fuerza aérea italiana.

[2] identificado con matricula civil I-BMA y número de fabrica 4293.

[3]Calibre estándar empleado por las fuerzas armadas peruanas.

Acerca de Alasandinas
Amaru Tincopa es un historiador aeronáutico peruano miembro de número del Instituto de Estudios Histórico Aeroespaciales del Perú. Ha publicado numerosos textos relacionados a la historia de la aviación peruana tanto en forma de libros como de articulos en diversas revistas especializadas en materia aeronáutica.

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